Sí, y de hecho, ese es uno de los grandes mitos del yoga: que hay que ser flexible para empezar.
La flexibilidad no es un requisito, es una consecuencia (y no solo física, también mental).
En esta formación no buscamos cuerpos perfectos ni posturas extremas.
Lo importante es tu compromiso, tus ganas de aprender y tu presencia.
Te enseñaremos a adaptar la práctica a tu cuerpo y a acompañar a otros desde ese mismo respeto. Porque ser profe no es saber hacerlo todo, sino saber acompañar desde la empatía, la escucha y la experiencia real.